Castor europeo, Alemania (© Andyworks/Getty Images)
Los dientes naranjas de los castores contienen hierro en su esmalte, lo que hace que sus incisivos sean más duros y resistentes al desgaste que el esmalte dental humano.
El castor europeo es una de las especies más singulares de la fauna alemana. Deja una huella inconfundible en ríos y humedales mediante árboles roídos y diques construidos con ramas y barro. Es famoso por sus incisivos anaranjados, reforzados con hierro, que crecen sin parar y le permiten talar árboles con gran precisión. Sus presas crean lagunas que benefician a aves, anfibios y peces, por lo que se le considera un verdadero ingeniero del ecosistema.
En España, el castor europeo estuvo ausente durante siglos, pero reapareció a comienzos del siglo XXI en la cuenca del Ebro. Desde entonces se ha asentado de forma gradual en algunos ríos y afluentes, donde deja señales claras de su actividad, como troncos cortados con precisión. Su comportamiento resulta llamativo por la manera en que selecciona materiales y adapta el entorno fluvial a sus necesidades. Su presencia aporta información valiosa sobre la relación entre fauna y paisaje.